miércoles, 1 de octubre de 2014

El baile más especial



Conocí a mi mujer hace cinco años. No nos hemos casado pero para mí es mi mujer, qué más dará eso… Tengo 49 años y estoy divorciado, y ella tiene 45, había tenido varias relaciones fracasadas y nos encontramos en un momento perfecto para los dos.
Es curioso porque a ninguno de los dos nos gusta salir por ahí de fiesta, mucha gente se conoce así, pero nosotros no somos de salir y por eso no podíamos conocernos así, no… tenía que ser diferente. 
Y nos conocimos en clase de bailes de salón. A los dos nos encanta bailar, ella iba con un amiga y yo solo, y ahí fue donde nos conocimos.
A mí me gustaba cuando me tocaba bailar con ella (íbamos cambiando de pareja en las clases y alguna vez me tocaba con ella). Me gustaban sus ojos y su forma de moverse, me parecía una mujer preciosa y llena de energía. Sonreía sin parar y me tenía embelesado. No sabía cómo quedar con ella fuera de las clases, me sentía un poco perdido en esto de “ligar” de nuevo pero tenía unas ganas locas de verla y charlar con ella tranquilamente.
Para fin de curso preparamos una cena. Yo no hubiera ido de no ser por ella, sabía que era una buena oportunidad para acerarme y hablar algo más que en clase, era mi oportunidad! Aunque realmente no sabía lo que pensaba ella, ni si estaba casada o soltera o cómo, pero tenía que intentarlo.
Después de cenar fuimos a bailar a una sala y ahí fue donde me acerqué, con la excusa de sacarla a bailar. Estuvimos mucho rato hablando, yo me sentí cómodo y tranquilo con ella, y ella parecía también estar a gusto. Luego, a los días, en clase, creo que noté que hablábamos de otra forma, como más cercana, fue una sensación mía que al tiempo ella me confirmó…
Seguíamos con las clases, cuando bailaba con ella deseaba no cambiar de pareja, quería bailar con ella siempre!! Cada día me gustaba más esa mujer, necesitaba tener más tiempo a solas con ella. Finalmente me armé de valor y le pregunté si quería cenar conmigo, ella aceptó, y yo fui el hombre más feliz del mundo!!!
Ese día salimos a cenar. Llegó bellísima al restaurante, deslumbrante, no podía dejar de mirarla, y me di cuenta de que estaba loco por ella! Cenamos, hablamos, nos reímos, fue una velada maravillosa. Después, como no podía ser menos, nos fuimos a bailar… Y llegó el primer beso, mientras bailábamos… Ella me abrazó tan fuerte que yo no podía soltarla, ni quería, fue el baile más bonito que había bailado nunca.
Y ya no nos hemos separado. Pronto nos fuimos a vivir juntos, supongo que con la edad ya tienes menos miedos, y quieres disfrutar al máximo del tiempo que se comparte, es la mejor forma de conocerse, y todo fue sobre ruedas. Ella es una mujer increíble que me hace feliz, me hace reír, me anima cuando estoy triste y me hace ver la vida de otra forma. No me sentía mayor a mis 49 años, pero realmente pensaba que era imposible volver a sentir cosas como las que he sentido durante estos 5 años a su lado. Y sí, seguimos bailando…

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